La alarmante contaminación del río que atraviesa Resistencia expone la ausencia de políticas ambientales eficaces, poniendo en riesgo la vida de peces, animales y seres humanos.
La ciudad de Resistencia, Chaco, enfrenta una crisis ambiental sin precedentes por la descontrolada contaminación del Río Negro, un ecosistema esencial para la región, que no solo sustenta la biodiversidad local sino que también es vital para el consumo humano, ya que sus napas de agua son parte de nuestro ecocistema natural. Los vecinos del Barrio El Bolsón denuncian con profunda preocupación que desde hace semanas observan una situación alarmante en las aguas cercanas al Parque Ávalos.
En los últimos días, el escenario se tornó crítico: centenares de peces aparecieron muertos flotando sobre la superficie del río, evidenciando la gravedad del problema. Pese al visible riesgo para la salud, algunas personas, sin información adecuada ni medidas preventivas del Estado, han comenzado a sacar peces semimuertos del río para su consumo personal, exponiéndose así a graves riesgos sanitarios.
La situación también representa un peligro inminente para la fauna local, ya que los animales silvestres que dependen del río para alimentarse corren el riesgo de intoxicarse, generando un impacto cascada que podría devastar el equilibrio ecológico de toda la región. Además, existe un serio riesgo de contaminación en las napas subterráneas, amenazando directamente la calidad del agua potable para las comunidades cercanas.
Pese a que la Ley General del Ambiente (N° 25.675) obliga explícitamente al Estado a garantizar la protección ambiental y asegurar la calidad del agua para consumo humano y conservación de ecosistemas, la respuesta gubernamental ha sido hasta ahora nula o insuficiente. Las autoridades locales y provinciales parecen mirar hacia otro lado mientras crece el daño ecológico y sanitario.
Vecinos y organizaciones sociales exigen que se cumpla con la Ley de Protección Ambiental Provincial y el Código Civil y Comercial (Ley N° 26.994), que responsabiliza al Estado y particulares ante daños ambientales y a la salud pública. Se requiere con urgencia una investigación profunda y exhaustiva que identifique las fuentes contaminantes y sancione de forma ejemplar a los responsables.
Asimismo, se demanda al gobierno municipal, provincial y nacional la implementación inmediata de medidas de emergencia para prohibir la captura y consumo de peces contaminados y proteger así la salud de los ciudadanos. La gravedad del problema exige acciones efectivas, orientadas a salvaguardar no solo el ecosistema del Río Negro sino también la calidad de vida y la salud de toda la población chaqueña.
Es hora de actuar: el desastre ecológico del Río Negro demanda soluciones reales y una respuesta estatal inmediata que revierta la actual indiferencia y garantice un futuro saludable para todos.